¿Hitler alemán? Un pueblo de pensadores y poetas

El pensador habla del ser, el poeta expresa lo sagrado

Das Volk der Dichter und Denker, dice el refrán.

El pueblo de los poetas y pensadores.

O, si se quiere, de los artistas, y los hombres y mujeres de ciencia.

O aún más, de los teólogos y los filósofos. El pensador trata del ser, el poeta expresa lo sagrado.

Alemanes como Gutenberg o Klepler revolucionaron la humanidad mediante la técnica o la la ciencia. Inventando la imprenta o descubriendo las leyes de la cinemática de los astros.

Alemanes fueron músicos de talla universal: Bach, Mozart o Beethoven.

Goethe, el más conocido de los poetas alemanes, desencadenó una revolución cultural que democratizó la cultura.

Hombres y mujeres de ciencia alemanes propiciaron revoluciones científicas: San Alberto magno con las ciencias naturales en los albores del Renacimiento, Einstein y Max Planck con la física cuántica, von Humboldt con sus viajes caracterizando paisajes, pueblos y culturas.

También hubo pensadores alemanes víctimas del nazismo: como Santa Edith Stein o el pastor evangélico Dietrich Bonhoeffer, que en vano trató de organizar la resistencia de las comunidades evangélicas contra el nazismo.

Últimamente el mundo alemán nos ha dado dos personajes mundiales tan variopintos como el Papa Benedicto XVI o Roger Federer, dos caballeros, dos señores en la arena, diríamos en español.

¿Qué tuvo Hitler que ver con Alemania? Poco, muy probablemente nada.